Quienes somos para elegir a nuestros amigos, si ellos no nos han elegido a nosotros? Si tuvieramos que mirar hacia los demás para escoger a nuestras amistades, seguro que podríamos tener la certeza que nos equivocaríamos. La puerta de la amistad debe ser más ancha y alta para que todos puedan ingresar en ella, pero no significa que no tengamos nuestras diferencias para terminar expulsandolos. Si alguien nos ha abierto la puerta de su corazón mal haríamos en ser indiferentes y menospreciar la invitación en lugar de aceptarla con humildad y brindar toda nuestra total atención. De esa forma no caminaríamos solos en este mundo. Gracias por ser mi amigo/a

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